jueves, 18 de septiembre de 2008

Vieja historia de nunca acabar..


En Mendoza se volvió a ver lo que le ocurría al equipo de Llop hace 6 meses atrás, primer tiempo de buen despliegue, de llegadas, de abrir la cancha y.... nada. Las llegadas al arco contrario tienen como único objetivo, el gol, eso que a Racing le cuesta tanto y que anteriormente lo hizo temblar en la promoción.
Como un eterno Deja Vú, sin importar el viento ni la altura, Racing apretó al rival, lo desbordó, pero nunca pudo concretar las ocasiones de gol que generó y a cambio recibió un par de contras que sorprendieron a una floja pareja central de la defensa compuesta por Peppino y Aveldaño.
Lucero, Moralez, Prichoda, muchos tuvieron sus chances, pero en Racing no existe ese tipo que ya tiene incorporado el arco entre ceja y ceja, ese que pueda dar la puntada final a lo elaborado por el medio campo y si nadie contagia de gol (2 en 6 partidos), se les va a hacer muy complicado a los de Avellaneda.
El segundo tiempo mostró el Racing del semestre pasado, ese que no podía convertir y los nervios se apoderaban de sus jugadores, por ende, le deja la pelota al rival, y éste crece, más por fragilidad del contrario que por méritos propios, pero al final, crece.
Y como esa película que uno se imagína el final, pasó lo que tenía que pasar, falta torpe, tiro libre medio centro medio arco, dudas del arquero y vuelta a casa con ese sabor en el paladar que ya se conoce muy bien pero que no se lo quiere tener más.
El sábado llega el pincha y el psicólogo Llop, deberá preocuparse una vez más de las cabezas de sus jugadores para que no vuelva a ocurrir lo mismo de ésta ya vieja historia de nunca acabar...

1 comentario:

Anónimo dijo...

no importa chacal, siempre va a haber un silla disponible, en nuestro "gloriso" depto, disponible para que llenos de esperanzas la acade encuentre su rumbo. A no aflojarle, que la acade es lo que es por la gente y no por los jugadores o tecnicos que pasan y seguiran pasando. Un abrazo